Un paseo por la vida

Comenzando un nuevo camino

Ciclo, dietas y consumismo.

El ciclo se repite, para ser más exacto, se vuelve a repetir, una y otra vez, pasando ante nuestros ojos, fluyendo como fluyen los ríos, escapando cual pájaro de su jaula de oro y diamantes.

Ha llegado el verano, y como no podía ser de otra forma, deja atrás a la primavera, como otros muchos años, como desde los inicios, desde mis primeros pasos, desde que se descubrió el cacao y desde que en Sevilla hace calor.

Un año que comenzó hace poco, que dejó atrás el invierno para mostrarnos los cerezos en flor, y que hoy, con sus frutos ya casi marchitos deja la entrada a una nueva estación.

Hoy es 21 de Junio. Hoy es verano.

 

 Bonita introducción, igual podría escribir un poema, o unas memorias o una tesis sobre el verano, las sombrillas y la tortilla de patatas, pero mejor que eso, hoy, voy a hablaros  de otra cosa bien distinta. Hoy os hablaré de la operación biquini.

 Sí, sí, se que llego tarde, la operación biquini empezó hace ya varios meses, ¿cómo que ahora me pongo a hablar de esto?, pues nada, muy sencillo, porque hace varios meses que no escribo en  la web, y cuando dejé las últimas entradas no pensaba que la operación biquini tuviera importancia alguna. Pero llega el momento de la verdad, y entonces al lobo empiezan a vérsele las orejas… bueno, y los ojos, el hocico, la barriga, el culo y las pistoleras. Y es que con el verano llegan los arquetipos de tíos y tías, buenorros y  morenitas, musculitos y culitos, llega el verano y todo el mundo quiere estar perfecto para su tarde en la piscina de barrio.

 Cierto es que mucha gente empieza desde muy temprano con sus sesiones de bronceado, vamos, desde el puente del Pilar ya están cogiendo cita por si acaso en Diciembre tienen que enseñar mucho escote enla Fiestade Fin de Año. Pero quitando a los más radicales, hay una inmensa mayoría que en cuanto ven un rayito de sol y observan a los domingueros marchando en jaurías para enseñar sus grandes y blancas barrigas mientras beben cerveza y le dan unas vueltas a la panceta en la barbacoa, se percatan de que es hora de ponerse en marcha para la operación biquini. Y es entonces cuando los gimnasios hacen su agosto, bueno su marzo, ya que el cargo de conciencia de un invierno sedentario, unas Navidades llenas de manjares y una cuesta de enero harto de cerveza en casita, por eso de no bajar al bar y así ahorrar un poco más, hacen que uno se mire al espejo y le de asco de lo que ve, sobre todo si te miras de espaldas al espejo recién haber cagado.

 Muchas señoras, y no tan señoras, suelen cambiar esta última acción, no bebiendo cerveza en la cuesta de enero y yéndose de rebajas con la excusa de hacer un poco de ejercicio: carrera de fondo, salto de obstáculo, judo…, todo ello dentro del propio centro comercial, pero hagan lo que hagan y suden lo que suden, al final, el resultado es el mismo, han aumentado una o incluso dos tallas en relación al año anterior. El invierno olvida pero nunca perdona. Seis kilos de más es mucha tela, algo así como tela para una o dos tallas.

 La cuestión es que todas las personas, aferrándose a los recuerdos de una juventud en la cual los kilos no sobraban y las tetas estaban en su sitio, intentando luchar con la fuerte carga de conciencia y recopilar las poca fuerza de voluntad que les queda deciden darse un paseo hasta el gimnasio más cercano y pagar una matrícula y tres meses con tal de que todo vuelva a estar en su sitio. Claramente esto nunca ocurre. Puesto que lo que está caído, caído queda, y los kilos que se puedan perder en unas primeras semanas de ejercicio excesivo, se devuelven gracias a los batidos energéticos, las hamburguesas que no te engordan gracias a que ahora haces ejercicio y a los pasteles que te comes debido a la necesidad de carbohidratos que tu cuerpo te pide a gritos después de una dura sesión de spinning. No hablemos por supuesto de cuando nos tomamos una semana sabática y dejamos de ir al gimnasio, ya sea por cansancio, trabajo, fiestas o porque se te ha estropeado el coche que te llevaba a este, cuatro calles más para abajo de tu casa. Es entonces cuando, y a pesar de no hacer nada de ejercicio, tu cuerpo acostumbrado a una dieta rica en azucares, entre otras cosas, te sigue pidiendo que comas y que comas, y quien eres tú para negarle a tu cuerpo serrano un poco de glucosa.

 Otras personas, más flojas aún, o no pensemos mal, con más falta de tiempo, deciden dejar el gimnasio, y optar por las dietas y los Special K. Y aquí entramos en un nuevo mundo, entramos en una zona oscura en la cual si no andas con cuidado puedes salir de ella muy mal parado. Hablo de las dietas milagros, hablo de los regímenes reductores comsumequemacomegrasas, hablo de las mierdas varias que te venden ofreciéndote la gloria cuando en realidad estas comprando un pasaje al mismo infierno.

 Dietas basadas en las proteínas, dietas fabulosas estas, comes y comes proteínas por un tubo, grasas no, hidratos de carbono no,  nada que no sean proteínas. Las hay que te guían en la preparación de carnes desgrasadas para su consumo, pero con las más modernas no necesitas pasar por la carnicería, te venden unos sobres (eso sí, a un precio desorbitado) y ahí ya tienes todas las proteinas que tu cuerpo necesita para entrar en lo que ellos llaman llevar al cuerpo a un estado de colapso, buscar la cetosis. Es decir hacer que debido de una ingesta bajísima de hidratos de carbonos el cuerpo se dedique a producir energía por si mismo (explicado de una forma vana), haciendo que el hígado trabaje como un loco, entre otros órganos como pueden ser los riñones. La gente que hace esta dieta coinciden en que pierden mucho peso en poco tiempo, afirman que un médico (normalmente un reconocido médico) les hace un seguimiento y se asegura de que su estado de salud sea inmejorable y a la misma vez reconocen que todo lo que pierden de peso también lo pierdes su bolsillos. A mi me dejas de mierdas, pero toda dieta que te haga perder a razón de más de 10 kilos al mes, muy buena no puede ser, sobre todo si en la descripción de la misma hay palabras como cetosis, o peor aun, colapso.

 Luego hay otras muchas dietas, la dieta de la alcachofa, en la que comes básicamente esto durante bastante tiempo, o la de la piña, que haces más de lo mismo. Luego están las dietas de infusión como yo les llamo, que lo que hacen es básicamente hartarte de laxantes para que cagues todo lo que comas. Y no hablemos de los chalados que te dan la pastilla mágica, en la cual se encuentra una pequeñísima solitaria que se encarga de compartir contigo todo lo que comas, si no puedes parar de comer, mejor ponerte un inquilino en tu interior para que comparta contigo esa deliciosa magdalena de chocolate.

 La cuestión es que ya sea para que se llenen los bolsillos unos cuantos medicuchos o unos instructores de gimnasio, la operación biquini es un invento consumista como otro cualquiera, ya sea la celebración del día de San Valentín o el afán por depilarse hasta el último pelo del codo.

 ¿Por qué antes los gordos eran como dioses y ahora son simples aberraciones? Pues esto, como casi todo en este mundo, lo promueve la sociedad. Una sociedad borrega, consumista y decadente, que nos marca unas pautas que seguimos a pies juntilla, haciéndonos seguir un camino cada vez más retorcido, cada vez más masificado y, a la par, cada vez más desolado.

 Aborrezco todo en lo que nos hemos convertido, todo lo que nos han hecho hacer, todo lo que somos, creo que no podré soportarlo por mucho más, menos mal que me queda el McDonalds y las pelis de Vin Diesel y Jessica Alba. Así que esta tarde, antes de ir al cine, me daré una vueltita por el MediaMarkt que tengo que comprar una funda para el móvil nuevo y así me despejo un poco, que estoy harto de tanto cuerpo 10 y tanto jodido consumismo, ¡qué asco de vida!

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3 pensamientos en “Ciclo, dietas y consumismo.

  1. jesus en dijo:

    Punto 1, a ver cuanto te veo con un bikini. Seguro que será un recuerdo inamovible de mi mente… (y de cualquiera que te conozca 😀 ). Y aunque tas olvídao de comentar la dieta de “compensación” , que es la que yo practico de vez en cuando, y que consiste en .. si hoy te inflas, mañana dos yogurcitos y listo; coincido contigo, toas son una mierda.. ¡¡ que placer es comer !! (y beber) 😀

  2. Para adelgazar lo único que se necesita en la mayoría de los casos es concienciación, que si por supuesto viene cogidita de la mano de la fuerza de voluntad, pues mejor que mejor. El problema es que, como he dicho en la entreda, esta sociedad nos ha ablandado, y nos ha hecho ser depediendes de un montón de cosas que no necesitamos, pero que a día de hoy son exquisiteces sin las que no podemos pasar.
    Como por ejemplo la Cerveza, un, dos, tres, responda otra vez.

  3. Atenea en dijo:

    Esto se llama pasar de:
    “El que compra lo supérfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.”
    a:
    “A mí dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo”

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