Un paseo por la vida

Comenzando un nuevo camino

Archivo para la etiqueta “Averno”

Primer Microrelato

Hacía ya bastante tiempo que no escribía en mi blog, y la verdad es que he estado bastante ocupado con varios asuntos, aunque he de reconocer, que muchos de ellos de escasa importancia. En pos de poder alcanzar las metas fijadas a principio de año, estoy adelantando todo lo que puedo ese maravilloso libro que este año debe de ver la luz, lo que pasa es que escribiendo a la velocidad de una página por semana me es sumamente difícil adelantar todo lo que tengo en mente, pero con paciencia todo llegará.

Entre tanto he descubierto una cosa llamada microrelato. Es algo así como condensar un libro en unas 200 palabras. Esto, por supuesto siempre se me ha dado mal… No se resumir y tampoco desarrollar por lo que  me encuentro entre dos tierras, sin pertenecer realmente a ninguna de ellas.

No obstante, me he querido lanzar y he escrito un par de estos microrelatos en mi tiempo libre, y ya que estamos aprovecho esta entrada para dejaros aquí reflejado el primero de ellos. Espero que os guste, puesto que así veré cumplido mi segundo objetivo (el primero ya lo cumplí al terminarlo).

La Metamorfosis del Ser en Mal. 

 El Infierno lucía dulce, cálido y muy luminoso. Era un sitio tan apetecible que Miguel por un instante imaginó arrancándose las alas para no poder salir nunca más de aquel intenso lugar. Pero él tenía una misión, sabía que contaban con él. No podía sucumbir al tenebroso poder del Averno. Así que cruzó rápidamente la gran puerta de piedra rojiza y entró en la antesala dónde se encontraba custodiado el último resquicio de la luz que un día inundó el alma de Belcebú. Dos demonios menores opusieron resistencia, pero la espada llameante de Miguel los partió por la mitad. Un tercero, de dimensiones imponentes hizo frente al arcángel con un afilado látigo de siete puntas, pero tampoco fue rival para el favorito de Dios. Con unos cortos pasos de colocó delante del pequeño cofre de madera labrada. Lo cogió con la delicadeza que una madre coge a su bebé por primera vez y lo abrió lentamente. Un pequeño corazón palpitaba débilmente.
– Sabes, yo también fui su favorito en un tiempo-. Dijo, su dueño.
Miguel se volvió y observó la decrepita presencia del supuesto Príncipe de las Tinieblas. -Como tú, una vez fui poderoso, importante, agraciado por mi Padre. Pero el se empeñó en crear al hombre, en otorgarle el libre albedrío que se nos prohibió desde los inicios, decidió ponernos a su servicio y concederle un amor infinito, mayor aun del que se nos brindó cuando fuimos creados. ¿Cómo no iba a oponerme? Era mi Padre, no el de unas mascotas insignificantes. Y ahora, te envía para que me arrebates lo único que me queda de Él, el amor que siempre le procesé. Pues llévatelo. Déjame solo con el odio y la tristeza. Hazme peor de lo que soy.
– Lo siento. Padre lo ordena. Él es Omnisciente, si me lo ha encargado, ¿quién soy yo para cuestionarlo?-. Y diciendo esto avanzó hacia el diablo, como antaño hizo, y éste, agachando la cabeza se apartó y lo dejó marchar a través de la puerta de piedra… negra.
– Vete Arcángel, ve con tu Padre. Ya no tengo más que ofrecerte, excepto mi tristeza y mi odio por los humanos.

Anuncios

Navegador de artículos