Un paseo por la vida

Comenzando un nuevo camino

Archivo para la etiqueta “jefe”

Mi Jefe

El otro día, mientras que hacía tarde en el trabajo, en esa oficina, solo, escuchando el zumbido del ordenador y de la gran fotocopiadora que tengo a tan solo un par de metros, la cual despierta de vez en cuando como dragón custodio de montaña abarrotada de oro, se me vino un pensamiento a la mente: “Qué de puta madre estoy”.

Es increíble, pero es lo que se me vino a la mente, y eso que estaba currando a las seis de la tarde (desde las seis y media que me había levantado ese día), con una calor de espanto y más solo que una magdalena en una fiesta de anoréxicas. Pero en realidad estaba contento, y estaba feliz.

Atrás quedaron esos días en los que mi jefe, bueno, uno de los varios jefes que tenía me gritaba como un energúmeno porque no hacía lo que él quería, porque no hacía lo incorrecto. Supongo que el ser jefe te habilita para pasarte por el forro de los cojo… bueno por el arco del triunfo todo lo que te rodea, para remodelarlo a tu antojo, para hacer lo que quieras aunque esto sea lo incorrecto.

Recuerdo aquella bronca descomunal en la que me gritaba que si no hacía lo que él me decía (directriz totalmente contradictoria a la pauta que me había marcado una semana antes otro de mis jefes) me echaría a la calle y buscaría a otro que poner en mi lugar que sí lo quisiera hacer. Me imagino mi cara de bobo, no ya por el bochorno en sí de tener a compañeros, jefes y desconocidos con la mirada clavada en mi persona, sino por el hecho de cómo podría llegar a complacer a dos jefes simultáneamente si uno me decía izquierda, y el otro derecha. Suerte que soy un hombre, porque sino la cosa hubiera pintado mucho peor. Y es que en este aspecto, las mujeres se llevan la peor parte (en la mayoría de los casos). Desgraciadamente, y a pesar de los avances de todos estos años, la sociedad sigue siendo machista. Y sigue siéndolo porque hay un número importante de personas que lo es, un número importante de jefes y dirigentes que lo son. No lo reconocen públicamente, al igual que no reconocen que son unos clasistas, o unos homófobos o unos simples racistas. Eso no vende. Hay que ser tolerante, hay que ser abierto, multirracial, multicultural… Pero ese negro, maricón que conduce un Citroen Xsara de mierda, que no se le ocurra pisarme el césped que lo capo.

Pero bueno, como siempre me voy del tema principal y acabo divagando sobre esta sociedad que nos rodea. Y hoy solo quería realmente plasmar lo a gusto que estoy en un trabajo donde la gente te exige que trabajes; eso, y solo eso. No te amenaza con echarte a la calle cada cuarto de hora, no te obliga a trabajar horas extras que no vienen reflejadas en tu contrato y que posiblemente ni te pagarán, no te mandan a realizar un trabajo de nivel técnico cuando en tu contrato pone bien claro “telefonista”, no te hacen trabajar días festivos que no te devolverán, ni se visten de simpáticos para que les falsees los números, siempre por el bien de la empresa. Y por supuesto no te dicen “Guapa, tengo a cien como tú esperando en la puerta, así que hazme lo que te he dicho o ya sabes donde tienes la salida”.

Encima, con esta nueva política, despedirte es tan sumamente fácil, que ya no tienen que recurrir a los viejos trucos de decirte que tienes vacaciones o descanso para que faltes al trabajo y así poder echarte, o que firmes una renuncia porque cambia el nombre de la empresa y te tienen que hacer un nuevo contrato. Trucos tan sucios y rastreros como ir con el finiquito desinflado, con menos días, sin pago de vacaciones no disfrutadas y restregártelo por la cara para que lo firmes diciendo que eso es lo que te corresponde, y solo en el caso de que no lo firmes, en el caso de que indiques que llamarás a un abogado o al sindicato (estos son también para dedicarles, no una, sino al menos un par de entradas), solo en ese caso, se sacan de la manga un nuevo finiquito, que ya tenían redactado de antemano con todos tus derechos bien recogiditos para que no puedas quejarte por nada. Como digo con esta nueva política de despido libre, esos ardides quedan solo para los empresarios más avaros.

En fin, no me quiero enrollar mucho más, así que os dejo con un micro-relatillo que pienso que viene al tema.

Sed felices, respetad a vuestros mayores y por la cuenta que os trae, que no os toque un mal jefe.

jefe-autoritario1

 Avanzando

“Saltándose todo tipo de consejos e indicaciones, corrió hasta donde estaba su agresor, y allí, sin mediar palabra lo abofeteó, le propinó un puntapié en la espinilla y finalmente le escupió, no sin antes hacer un estruendoso sonido gorgojeante. Todos se la quedaron mirando, con las caras blancas y los ojos abiertos como ventanas en una mañana soleada. Solo una leve risita de su amiga Maite rompió el sonido quejumbroso del dolorido agresor… y ahora, también agredido.

 

–         Se lo merece.

–         Lo sé – afirmó Maite susurrando – Pero esto no te hará muy popular.

–         Sí que me lo hará, aunque no tengo claro si para bien o para mal.

Se dio la vuelta, dándole la espalada, y aun a riesgo de volver a ser victima de otro tipo de abuso, María se quedó varios segundos contemplando a todos esos rostros que no sabían muy bien como actuar, como juzgarla… ¡Ja! Cómo si tuvieran poder para hacerlo. Con paso firme atravesó el improvisado corrillo y se fue contoneando exageradamente las caderas. Maite, la siguió, no sin antes echar un par de vistazos atrás mientras se marchaban.

–         ¿Crees que te echarán?

–         No lo sé, ni me importa.

–         Bueno, al menos muchas te lo agradecerán. No creo que vuelva a palmear el culo de nadie tan alegremente.

–         Es el Jefe, hará lo que quiera y cuando quiera, pero al menos hoy ha aprendido, que por encima y por debajo de ese culo, está el resto de la persona.”

Celtas.

Anuncios

Non Stop

Año 2011. Sociedad moderna. Ciudad media/grande. Ciudadanos de a pie. Estrés.

¿Qué es el estrés?
No es ni más ni menos que una respuesta natural de nuestro cuerpo, una respuesta mantenida desde tiempos primigenios para poder garantizar la supervivencia del individuo, una respuesta por la cual nuestro cuerpo se tensa y se activa para estar atento ante el peligro o situación inminente que pueda causarnos un daño.
Pero, ¿cuál es el problema?
Pues muy fácil, si esta entrada hubiera comenzado como año 2.500 a.C. pues posiblemente hubiera tenido su significado, ese estrés hubiera significado la diferencia entre vivir o ser pasto de alguna fiera hambrienta.
Pero hoy, aquí y nosotros, posiblemente lo más fiero que veamos sea el pitbull del vecino.
Entonces que es lo que pasa cuando ese sistema de alarma, al más puro estilo sentido arácnido de nuestro buen amigo y vecino, el sorprendente Hombre Araña, se nos activa por el simple hecho de ver a nuestro jefe aparecer por la puerta de la oficina. Pues que pasamos de tener unas alarmas derivadas de un maravilloso sistema de defensa a tener una patología en toda regla. Es decir, pasamos del perfecto funcionamiento a la enfermedad más tonta que nos podamos encontrar, que no por eso, menos peligrosa, ya que el exceso de estrés, el exceso de este sistema de alarma, acaba pasándonos factura, ya que debido a ese exceso de tensión, no solo acaba provocando la “enfermedad” en sí del propio estrés, sino que es la desencadenante de otras muchas enfermedades. Por lo que podríamos decir que el estrés es la puerta de entrada para el deterioro o destrucción del propio cuerpo. Sé que esto puede parecer muy alarmista, pero si no me creéis fijaros en algunos de los síntomas que podéis padecer por el exceso del estrés:
Problemas de memoria
Subida de glucosa
Insomnio
Depresión
Inmunodeficiencia
Taquicardias
Trombosis

Es lógico pensar que algo de lo que tanto oímos e incluso hablamos a diario no sea más que un estado de alteración más o menos leve que no conlleva mucho más, pero como habéis podido comprobar por algunos de los síntomas esto no es algo como para no darle la importancia que se merece.

Y ahora que sabemos qué es el estrés y qué es lo que nos puede provocar, vamos a pararnos un poco a pensar que es lo que hace que ese magnífico sistema de autodefensa se haya convertido en un completísimo sistema de autodestrucción.
Por lo pronto nos deberíamos de fijar en el primer renglón de esta entrada, y observar detenidamente el significado de las palabras “Sociedad moderna”. ¿Qué es una sociedad moderna? ¿Qué había hace 4.500 años, que ahora no hay?… Pues podríamos decir básicamente que peligros, peligros por todas partes, situaciones climatológicas, bestias salvajes, clanes rivales, hambrunas… la muerte se encontraba en cada esquina, acechando, esperando el momento justo para lanzarse a tu cuello y desangrarte allí mismo. Hoy en día eso no existe, o al menos no en una ciudad medio desarrollada de lo que podríamos llamar el “Primer Mundo.” Pero para facilitar las cosas, más que preguntarnos que es lo que antes había y ahora no, invertiremos la pregunta y nos cuestionaremos qué es lo que hay ahora que antes no había. Pues para contestar esto, podría optar por enrollarme una barbaridad y escribir diez o quince folios, cosa tontamente infumable, o ir al grano y ver directamente que es lo que nos ha convertido en unos seres autodestructivos…

Como punto principal podríamos decir que, debido a algunos inventos muy formidables, nuestra vida ha mejorado notablemente, por ejemplo, gracias a El Corte Ingles ya no necesitamos matar a un oso para vestirnos, o que gracias al Mercadona ya no tenemos que cuidar de un rebaño de cabritas todos los días para poder beber leche. Gracias a los calefactores no nos tenemos porque preocupar del frío, y gracias al ladrillo podemos ponernos a cubierto de las lluvias y las nieves. Los médicos cuidan que no nos pongamos malos, aunque no siempre lo consigan, y los señores policías, así como las respetables Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, velan diariamente por nuestra seguridad. Pero como se dice, nuestra mayor virtud es nuestra mayor debilidad. Todo esto ha hecho que nos acostumbremos a un estado de bienestar, y debido a esto la más mínima alteración de este nos hace saltar todos los sistemas de alarmas, y aunque nuestro entorno pueda parecer perfecto no lo es, y cada pequeña cosita hace que nuestro cuerpo se “tense” listo para saltar a tiempo y salvar nuestra vida… el problema es que nuestra vida no tiene que ser salvada, sino más bien tranquilizada, y esa tranquilidad que tanto ansiamos se ve truncada por mil factores que nos hacen desestabilizar nuestro organismo.
Voy a poner unos ejemplos, algunos parecen tontos, pero todos hacen saltar en la mayoría de las veces nuestro sistema de alarma. Unos ejemplos de esto pueden ser:
– El tráfico de por las mañanas, de las horas punta, de cualquier evento.
– Las facturas que cada vez son más grandes.
– Que te dejen en espera la operadora de turno.
– Tener que decidir en 2 segundos si quieres la palmera con huevo o chocolate blanco porque la de chocolate negro que buscabas se ha acabado y tienes una cola detrás tuya que no deja de empujar.
– Ese grano que sale justo antes de una cita importante, y encima en toda la punta de la nariz.
– La imposibilidad de encontrar un sitio donde aparcar.
– Que te llamen a la hora de la siesta, a las 11 de la noche o a las 8 de la mañana de un domingo cualquier compañía de teléfonos para que te cambies con ellos.
– Que te empunte un tío, que además apesta a callejón oscuro, en la cola de la panadería.
– Que no llegue el autobús.
– El equipo de música del vecino de al lado puesto a toda leche con el Fary.
– Que cuando llegue el autobús venga lleno.
– Las bocinas, pitos y gritos en los atascos.
– Que cuando venga el tercer autobús y te puedas montar esté tan lleno que no puedas alcanzar la puerta de salida antes de llegar a tu parada.
– Llevarte toda la semana perfecto y cuando llega el fin de semana, o aun peor, las vacaciones, cojas la gripe o te partas un pie, o mucho peor aun, que te pasen ambas cosas.
– Que te ponga (sin ánimo de fomentar el racismo) un negraco de dos metros el sobaco en la cara mientras se agarra a la barra del autobús en el que vas de pie porque ni de coña has conseguido un triste sitio.
– Que tus padres te agobien con que quieren una nuera (y te vayas ya de casa)
– Que te hagan una endoscopia.
– Ir a visitar a ese familiar que tanto coraje te da.
– Quedar con esos amigos adinerados que solo quieren ir a comer a restaurantes donde un camarero está al lado tuya esperando a que le des un sorbo a la capa para rellenártela.
– La tele a toda ostia puesta a la una de la madrugada de la sorda de arriba.
– Que se te joda Internet. Iiiiiinnnteeeeeeerrrneeeeeeet!!!
– Que te hagas una foto de grupo en la playa y se te ponga al lado el colega cachas de tu cuñá.
– El temor de que el camarero que esta esperando a rellenarte la copa se vaya detrás tuya cuando te levantes para ir al servicio.
– Que vayáis tres en un ascensor y que tras oler un peo, ambos te miren a ti.
– Que se vaya la conexión de la tele por cable cuando tu equipo vaya a marcar el gol en la prorroga.
– Que otra vez se te haya olvidado tu aniversario de boda.
– Que vayas a comprar unos zapatos, no te decidas, te largues y cuando vuelves a los quince minutos para comprarlos dándote cuenta de que son los zapatos de tu vida, ya se lo haya llevado el que estaba sentado a tu lado.
– Que el coche te deje tirado.
– Llegar tarde al trabajo por culpa de que el coche te deje tirado.
– Llegar de nuevo tarde al trabajo porque has tenido que coger el tercer autobús que pasó, ya que el primero iba lleno y el segundo fuera de servicio.
– Que tu jefe te eche una bronca a grito limpio delante de todo el mundo cuando la culpa es suya y no poder decir ni “mu”.
– Que te saques un viaje al Caribe y cuando estés allí te encuentres a la típica pareja que dice que ha sacado el viaje por 300 euros menos.
– Que tus padres te agobien con que los hagas abuelos.
– Que después de armarte de valor y decirle a tu jefe que la culpa de algo es suya, recibas a la media hora una carta de recursos humanos.
– Que el dinero del paro no te de ni para mantener Internet. ¿Cómo encontrarás trabajo sin Infojob?
– Que busques tener un niño y no venga, y entonces te des cuenta el dineral que te has gastado inútilmente en condones.
– Salir a correr y que te adelante un gordo, una niña, y un anciano, que luego te adelante dos “maris” que van andando a marcha forzada y por último te adelante un perro con tres patas.
– Ir a visitar a esos amigos pijos de tu pareja que, a parte de odiar, han tenido un niño, que tú no puedes tener, debiendo hacerles un regalo con el dinero del paro.
– Pisar una mierda y que alguien te diga que eso trae suerte.
– Ver tu primera cana en la barba.
– Montarte en un ascensor con otra persona, escapársete un cuesco húmedo y silencioso y darte cuenta de ambos vais al noveno.
– Encontrarte a un tío, que apesta a callejón oscuro…, en un callejón oscuro.
– Que tus padres te agobien con que tengas ya la parejita, que un hijo solo es muy triste.
– Que mires para atrás cuando vas corriendo y veas que el paralítico en silla de ruedas te va comiendo terreno.
– Que una película de miedo te asuste más que a tus hijos y no puedas dejar de verla por orgullo.
– Que tus padres te agobien con que busques una niñera que ellos ya están hartos de cuidar de tus dos hijos.
– Celebrar tu cumpleaños y ver que cuando has terminado de encender la última vela de la tarta, la primera ya está casi consumida.
– Que tu hija a los 15 se eche un novio 3 años mayor que ella y con pinta de macarra.
– Ver tu primera cana en el huevo izquierdo.
– Verte tres más en el derecho.
– Que el día que conoces al novio de tu hija te diga sonriendo, “Tranquilo, yo soy un chico muy responsable, y además no bebo, aun así descuide que no voy a montar a su hija en el coche” (¿Y donde coño te la vas a montar, hijo de puta?)

La verdad que podría seguir con esta lista mucho más tiempo, pero creo que el propio hecho de hacer esta lista ya me esta estresando a mí, así que creo que para zanjar el tema, cerraré esta entrada diciendo, que tengáis mucho cuidado con el estrés y con la distribución del tiempo en vuestra vida, porque si no guardas un poquito para ti mismo, al final, como ya sabéis:

“Si no os detenéis para perder un poco el tiempo, al final el tiempo os acabará perdiendo poco a poco a vosotros”.

Navegador de artículos