Un paseo por la vida

Comenzando un nuevo camino

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Los buenos propósitos para la destrucción del Mundo.

Hemos llegado por fin al tan temido año de la destrucción de nuestros mundo.

Estamos en el 2012 y de un momento a otro, un meteorito gigante atravesará nuestra atmósfera y caerá al océano creando maremotos nunca antes vistos, activando volcanes que llevaban dormidos siglos, milenios, lanzando nubes de polvo que oculten el sol, desviando el eje orbital, quebrando los polos y finalmente extinguiendo a esta, tan absurda, raza humana.

Aunque también podría darse algo más sutil, algo más del tipo a una plaga o una infección vírica de origen desconocido y de cura incierta que acabe con el 99,99% de la raza humana, extinguiéndola así para la eternidad, ya que por supuesto los supervivientes que compusieran el 0,01% se aniquilarán unos a otro por ser el presidente del mundo o el que tiene el castillo más molón o por ostentar el título de la persona que se haya tirado a más gente viva (ya que con las muertas lo tendrían muy fácil).

Supongo que a día de hoy muchas han sido ya las historias relacionada a cómo será el fin del mundo… como hemos dicho meteoritos o enfermedades, pero no olvidemos a los zombis, a los extraterrestres, al Demonio… Tornados gigantescos, polos que se derriten, fallas que se abren… No sé, igual todo es mucho más fácil… a lo mejor un día se despierta deprimido algún rico y poderoso hombre (que también tienen derecho, los pobrecitos) y le da por pensar que esta vida es una mierda, y en vez de cortarse las venas, tomarse un bote de pastillas o matarse a pajas, decide apretar un botón y mandar a tomar por culo todo el planeta. Unos misilitos por aquí, unas cuantas cabezas nucleares por allá, unas respuestas oportunas de los países vecinos… en fin, que en unas horas estamos todos más para el otro barrio que para este.

La verdad es que leyendo a Nostradamus o buscando un poco de mitologías, creencias o profecías nórdicas, mayas y aztecas, por poner algunos ejemplos, a uno se le hace un nudo en el estómago. Joder, estamos condenados y yo con estos pelos. ¿Qué es lo he hecho en mi vida?, o formulado de otra forma ¿qué es lo que he hecho con mi vida?

¿He sido bueno, he sido lo suficientemente bueno, podría haber sido más bueno?, ¿he ayudado a los demás?, ¿he hecho feliz a los que me rodean?, ¿he cuidado de mi familia, de mis amigos?, ¿he ido a misa los domingos? Bueno, eso es posible que se lo plantee mucha gente, aunque hay otros que igual podrían plantearse: ¿He visitado todos los países donde la droga esté legalizada, he probado todo los tipos de carnes de animales en peligro de extinción, me he acostado con suficientes tías, y tíos… y animales, he pactado al menos una vez en mi vida con Satanás, Belcebú o Lucifer?

Muchas son las cosas que se nos podrían pasar por la mente al saber que el mundo se va a acabar, desde el remordimiento más amargo hasta un placer infinito de liberación. Posiblemente casi todos llorarían, amarían más profundamente, llamarían a seres queridos, harían cosas pendientes, tomarían lo que quisieran y darían todo lo que tuvieran, muchos harían cosas en el momento, pero casi nadie, casi nadie haría una lista con sus propósitos.

Pues yo lo he pensado, y aun con la posibilidad de que todo se vaya a la mierda en este nuevo y espectacular año 2012, en el que el sueldo vuelve a congelarse para muchos trabajadores, las sentencias de embargo aumentan como la espuma, el índice de parados no baja ni falseando números y los comercios siguen vendiendo como si no pasase nada, he decidido hacer una lista de propósitos. No voy a decir buenos propósitos, porque eso queda muy  vano,  digamos que una lista de propósitos, una declaración de intenciones, una lista de la compra de la vida para este año. Y supongo que este momento es en el que esperáis que os la detalle. Pues lo siento, pero no, es mi lista, haceros la vuestra, que sois todos unos vagos, que eso de copiarse ya se quedó muy atrás en los años de colegio.

Aunque si os diré, que durante este año pretendo hacer varias cosas que no he metido en la lista puesto que no tengo claro el cumplirlas, y estoy harto de muchos buenos propósitos y pocos propósitos cumplidos. Por lo que no meteré en mi lista las cosas de las que no esté seguro, es por ese motivo por el que sí puedo detallaros algunas de ellas aquí.

Algunas como crear por fin la entrada en la que daré las claves de cómo me he curado la fascitis plantar (tengo que hacer todavía algunas pruebas para saber si está curada definitivamente, por lo que no adelantaré acontecimientos). Por otra parte voy a publicar mi primera novela corta, no es que sea la primera que he escrito, de hecho es la última, pero como no la tengo terminada aun y no he visto como serán los costes de esta publicación (no os impresionéis, hablo de un tirada muy, muy corta en la cual yo correré con los gastos, que es una putada, pero por otra parte está muy bien, ya que aunque sea un mojón de historia, se publicará sí o sí, jajajaja), no sé a ciencia cierta si podré hacerlo en este año. También, pretendo poder decir de una vez por todas que no tendremos que gastar ni un duro más en el alquiler de un piso por motivos de trabajo (por placer, encantado estaré), pero para eso, aun tenemos que esperar a un concurso (uno por lo menos)… En fin, son muchas las cosas que tengo en mente, y el expresarlas aquí y ahora, aparte de un ser rollazo de la muerte podría ser largo y muy arduo, por lo que me las guardaré muy bien dobladitas en uno de los cajoncitos de mi mente para poder ondearlos con orgullo cuando se cumplan, o si no llegaran a cumplirse ponerle un tapetito de croché al mueblecito de los cajones y hacer como que son solo las reliquias del abuelo que siempre han estado allí y que no tienen importancia alguna.

En fin, que ya sea por medio de un meteorito o por una invasión de enanos cabezones y verdes, si tiene que llegar nuestro final, lo hará, con o sin nuestros consentimiento, así que si esta jodida vida tiene tan poca consideración con nosotros, nosotros no tenemos que ser menos para con ella, así que cargaros de propósitos e intenciones para este año, que nunca se sabe si el meteorito puede acabar colisionando contra la flota invasora y darnos así unos cuantos años más de buenos propósitos.

¿El Señor del Tiempo?

¿Ojeras? ¿Dolores musculares? ¿Harto de que se te queden los pelos en el peine? ¿Cansado de estar cansado? Enhorabuena, no tenemos solución para tu problema, pero si sabemos que es lo que te pasa… Te estás haciendo mayor. Y no me refiero a es esa frase que le dice una madre a su hija cuando entra en la pubertad. Es la frase que le dice el médico al paciente que se presenta con la típica crisis de los cuarenta.

 Nos hacemos mayor (o llevamos una mala vida, cosa que no quita que además nos hagamos mayor mientras tanto), y es algo que no podemos remediar, algo que pasa, algo que esta pasando, algo que seguirá pasando mientras nos quede un soplo de vida dentro de nuestro, cada vez más, marchito cuerpo.

Hay cosas que se pueden evitar, hay cosas que se pueden retrasar, hay cosas que se pueden pausar, pero hay otras, como es, el paso del tiempo, que no tiene dueño ni amo. No obedece a nadie y no se deja doblegar. El tiempo está por encima de todo y de todos, muchos han pretendido engañarlo, otros han pretendido controlarlo, algunos incluso han pretendido retrasarlo, pero a lo máximo que hemos podido llegar, es a contabilizarlo.

Un río, un río se puede controlar, se puede desviar, se puede remontar, pero el tiempo no es un río, el tiempo si acaso sería comparable con el continente que alberga ese río, y nuestra vida solo será una triste hojilla de olivo que naufraga a la deriva en ese pequeñito río que pertenece al gran continente del Tiempo.

 Moverlo, saltarlo, aplazarlo o dominarlo, son solo utopías de mentes matemáticas que creen poder controlarlo todo por medio de los números, de las formulas. No todo en esta vida es explicable, y mucho menos es controlable. Hay cosas que pasan y ya está. ¿Por qué? Porque tienen que pasar. Porque deben pasar. Porque había posibilidades de que pasasen. Porque alguien pensó que podían pasar… Porque ya había pasado, antes de plantearnos por qué pasó. Simplemente por que ha pasado.

Las cosas pasan, al igual que pasa el tiempo, la única diferencia es que las cosas pasan y pasaron, mientras que el tiempo pasa y sigue pasando, y sigue, y sigue… hasta la infinidad, y hablo de la autentica infinidad. Puesto que cuando muramos y nuestros huesos solo sean polvo danzando al aire tan libre como el tiempo, este seguirá pasando, inexorablemente, sin descanso, sin piedad. Así es el tiempo, terrible, inefable, incomparable. Nada va más allá que su fatigoso tic tac. Nada perdurará más en el tiempo que el mismo tiempo. Cuando todo haya acabado, el seguirá pasando, como fiel testigo de un eterno final, paciente, expectante, seguro de que solo él será el que quede cuando el telón caiga y los actores hayan sido engullidos por las sombras del ocaso.

¿Te duele la espalda? ¿Ya te han salido canas? ¿Te tratan de usted? Viejo amigo, no te compadezcas, si has experimentado eso es porque el tiempo ha sabido darte sus segundos, sus minutos y sus horas para que con ellos hayas podido disfrutar del milagro de la vida.

Recuerda que el tiempo puede ser muy cruel, pero a la vez suele ser muy generoso.

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