Un paseo por la vida

Comenzando un nuevo camino

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En esa franja gris.

Antihéroe. ¿Os suena el concepto? ¿Lo habéis utilizado en alguna ocasión? ¿Tenéis alguno favorito?

El antihéroe es un concepto relativamente nuevo, y que a pesar de ello ha evolucionado muy rápidamente. Si nos pusiéramos a pensar en el concepto originario podríamos hablar de personajes como el del Lazarillo de Tormes o el de Don Quijote de la Mancha, pero cierto es que en la actualidad, el antihéroe se refleja por otro tipo de personajes más cercanos a un Jack Sparrow en Piratas del Caribe o al impío Bender de Futurama.

Si a alguien se le preguntara qué es un Villano, claramente sabría decir qué es lo que es, incluso quién lo es. Igualmente si preguntáramos qué es un Héroe, podrían contestarnos con idéntica facilidad. Pero cuando se nos pregunta por el Antihéroe, ahí ya andamos un poco más flojillos: “¿Antihéroe?, ¿antihéroe?… no caigo, quizás… ¿Rajoy?”.

Para definir al antihéroe nos tendríamos que basar en la propia definición del héroe.

Héroe: Persona admirada por sus hazañas y virtudes.

Pues bien, si cogemos esa definición y le quitamos las virtudes, la admiración y las hazañas las dejamos en carambolas exitosas, igual nos acercamos mucho al concepto del antihéroe.

Pero entonces, porqué nos gustan tanto los antihéroes, o mejor dicho, porqué nos gusta identificarnos con ellos, porqué siendo unos primos en ocasiones, unos cobardes en otras y unos egoístas en casi todas, ese cruce entre villano y héroe nos mola tanto.

Hay un antihéroe, quizás no muy conocido fuera del mundo friki, del mundo “Syfy”, llamado Gaius Baltar. Este tipo, un hombre muy inteligente, pero egoísta y cobarde, consiguió de un plumazo acabar con el 99% de la raza humana. No lo hizo a posta, fue un descuido, un desliz provocado a causa de una “femme fatale”, una rubia imponente que le engañó haciéndole sucumbir a sus encantos. Después de esto huyó, avergonzado de lo que había hecho, pero no contento con ello, siguió engañando y malversando todo lo que se pusiera frente a él con tal de que no descubrieran que él fue el culpable de tal holocausto.

Visto así, cualquiera odiaría a este tipo, pero mientras iban pasando las “vivencias” de este personaje y del 1% de la población que pudo sobrevivir, te empiezas a encariñar con él. Mira que había héroes militares, civiles abnegados, multitud de personas remando en un mismo sentido para salvar a ese trocito de humanidad que aun permanecía con vida. Sin embargo, yo me quedaba con Gaius.

Entonces, ¿qué es lo que hace que prefiramos en muchas ocasiones al antihéroe de la historia?

La respuesta es simple. Es humano.

Cuando miramos al típico héroe, lo vemos como un tipo (perdonarme que hable de él en masculino, bien se sabe que las heroínas molan más) fuerte, física y mentalmente, concienciado con el bien, dispuesto a sacrificar todo con tal de hacer lo correcto, lo necesario. Es ese tipo de personas que a todos nos gustaría ser y a la que no solemos llegar nunca. En cambio el antihéroe, es alguien más de estar por casa. Es una persona que quiere hacer el bien, pero no siempre lo consigue. Hay unos cuantos obstáculos que se lo impiden, podamos llamarlos (sin meternos en el cristianismo) pecados capitales.

Quién no ha dejado los platos sucios, oliendo a fritanga, después de comer por estar un ratito sentado en el sofá. Quién no se ha comido ese pastel que te sienta tan mal para el estómago, para el azúcar y para los michelos, pero que estaba tan rico. Quién no ha discutido, y defendido de manera poco decente ideas que aunque en un principio parecían correctas, eran a fin de cuenta deshonestas. Todos somos humanos, y aunque queremos hacer el bien, muchas veces no lo conseguimos debido a nuestros defectos, a nuestros vicios. Somos antihéroes por excelencia.

No es de extrañar que nos reconozcamos en ese Gaius, triste, acobardado, lleno de vergüenza, que intenta reparar el daño hecho, que intenta ser mejor persona aunque sabe que los obstáculos son grandes, que sus carencias son inmensas y que su miedo es infinito. Pero ahí está, sobreviviendo, buscando la forma de ser algo para lo que no está preparado, intentando ser positivo aunque haya nacido con un signo menos en la frente.

Supongo que en el fondo, todos somos un pequeño Gaius Baltar.

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Y ahora os dejo una lista con algunos de los personajes  que más nos gustan, no porque sean perfectos, sino porque a su manera, ellos también son unos antihéroes.

 

TOP 30

– Jack Sparrow de Piratas del Caribe
– Ash del Ejercito de las Tinieblas.
– Vegeta de Dragon Ball Z
– Michael Corleone de El Padrino
– Rorschach de Wacthmen
– Beatrix Kiddo de Kill Bill
– Kratos de God of War
– Vala Mal Doran de Stargate
– El Motorista Fantasma de Marvel
– Eric Draven de El Cuervo
– Ikki de Caballeros del Zodiaco.
– Dexter Morgan de Dexter
– Spawn de Image
– Tyler Durden de El Club de la Lucha
– El Castigador (Punisher) de Marvel
– Tony Montana de Scarface
– Dante de Devil May Cry
– Leon de El Profesional
– Bender de Futurama
– Hellboy de Marvel
– Dominic Toretto de A Todo Gas
– Altaïr de Assassin’s Creed
– John Hancock de Hancock
– V (de Vendeta) de DC
– Snape de Harry Potter
– Lobezno de Marvel
– Blondie de El Bueno, el Feo y el Malo
– Alex DeLarge de la Naranja Mecánica.
– Daryl Dixon de The Walking Dead
– Tyrion Lannister de Juego de Tronos

Especial mención a uno que anda en la cuerda floja entre Héroe y Antihéroe:
Han Solo de La Guerra de las Galaxias
¡Qué gran tipo!

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